Según el Gobierno, la superficie agraria útil de España es casi la mitad de todo el territorio nacional. Además, el sector aporta el 9,7% del PIB. Este papel protagonista de la agricultura hace necesaria la inclusión en ella de tecnologías que permitan una mejor administración de los recursos actuales y futuros.

Una de ellas son los GIS o Sistemas de Información Geográfica, que aportan datos debidamente geolocalizados para una comprensión de la realidad que permite tomar las mejores decisiones en la producción agraria. Te damos más detalles de su implicación con estos 8 casos de uso que no te debes perder. 

¿Para qué se utilizan los GIS en el sector de la agricultura?

1.- Cartografía agrícola

La implementación de los GIS en agricultura es un proceso que ha permitido generar mapas temáticos, interactivos y por capas que recogen y representan las diferentes realidades del campo. Esto incluye datos como las clases de cultivo, las superficies de suelo cultivado y en barbecho, las lindes entre propiedades, sobre el riego, aspectos climatológicos etc.

También hacen realidad poder conocer con mayor detalle los tipos de suelo, los nutrientes presentes en ellos, la cantidad de agua, temperatura… todo ello información básica para tomar decisiones importantísimas de cara a gestionar las explotaciones agrícolas.

2.- Mayor acceso a la información para los agricultores

Los GIS hacen posible que los profesionales del campo puedan disponer de primera mano de toda esta información. Lo cual no implica que los agricultores tengan que ser propietarios de los GIS, sino que pueden recurrir a profesionales especializados.

Con todos estos datos, además de tomar mejores decisiones para administrar las tierras, los agricultores se harán preguntas que antes ni pasaban por sus mentes, ya que los GIS les han ayudado a comprender mejor sus terrenos. Unas preguntas que girarán en torno a afrontar mejores formas de sacar adelante su producción.

3.- Incrementar y mejorar la producción

Sin duda, una de las grandes aplicaciones de los GIS en agricultura y de las más valoradas es su contribución a producir más y mejor, consiguiendo los máximos beneficios al menor riesgo, rentabilizando al máximo la inversión económica y el esfuerzo.

Un GIS puede representar combinaciones de capas de mapas para abordar diferentes problemas. Es decir, de un sólo golpe de vista se puede ver científicamente cómo se relacionan variables como las precipitaciones promedio, la elevación del terreno, la rentabilidad de las parcelas y muchas otras, encontrando incluso vínculos que antes eran imposibles de identificar.

Con ello, por ejemplo, es más sencillo y menos arriesgado hacer la planificación de cultivos, conociendo estos aspectos y otros, como la salinidad o el pH del suelo, el agricultor podrá saber con certeza si un cultivo en concreto se desarrollará o no con éxito.

4.- Gestión del agua

Además de reflejar los niveles de precipitaciones en cada zona o de humedad en las tierras, los GIS aportan luz sobre dónde el agua se drena más o menos deprisa, de forma que se puedan tomar medidas de ingeniería que permitan equilibrar la situación.

Éste no es un tema intrascendente, ya que un drenaje demasiado rápido supone una mayor erosión del suelo y la consecuente pérdida de productos, y un drenaje demasiado lento puede dificultar el desarrollo de los cultivos.

A todo esto hay que añadir que los GIS permiten localizar más fácilmente fuentes de las que emplear el agua para riego.

5.- Se abre la puerta a la investigación 

Con toda esta información geoespacial, científicos y agricultores pueden entablar relaciones de trabajo enfocadas a crear técnicas agrícolas más efectivas y eficientes en todos los aspectos. Con ello, incluso se puede ayudar a mitigar la escasez de alimentos presente en tantas partes del mundo.

Además, ante la tendencia actual, y que se mantendrá en un futuro, de crecimiento de la población global, es muy necesario asegurar que habrá alimentos para todos. Esto supone una preocupación por parte de los gobiernos. A partir de datos GIS históricos y su análisis científico, se puede hacer una predicción acertada de la cantidad de tierra de cultivo que será necesaria para alcanzar esta meta.

6.- Sensibilización frente al hambre

Continuando con la necesidad de satisfacer la alta demanda alimentaria presente y futura, los Sistemas Información Geográfica aportan su granito de arena a la hora de concienciar a la población del problema del hambre en el mundo, directamente relacionado con los recursos agrícolas.

Algunos estudios afirman que para satisfacer las necesidades futuras de alimentos, la producción actual de cultivos debe duplicarse para el año 2050. Además, la investigación contribuye a determinar las causas subyacentes de la inseguridad alimentaria y actuar en consecuencia.

Aquí podemos destacar iniciativas como el Mapa del Hambre en el Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que ofrece una visión global de los niveles de alimentación en los distintos países.

7.- Evaluar daños

El campo es uno de los sectores productivos que más sufren las condiciones climatológicas, así como los desastres naturales o provocados intencionalmente por el hombre.

En este aspecto, los GIS son una herramienta muy valiosa de cara a evaluar la extensión y severidad de los daños ocasionados por incendios, inundaciones, fuertes vientos, tornados y multitud de eventos similares.

De esta forma, se agilizan los trámites relacionados con la solicitud y entrega de ayudas, compensaciones públicas y/o de las compañías de seguros, así como se detectan los intentos de fraude a las administraciones públicas y a las aseguradoras.

8.- Agricultura de precisión

Según la definición aportada por The agricultural European Innovation Partnership (EIP-AGRI), la agricultura de precisión es:

“Un enfoque de gestión que se centra en la observación, la medición y las respuestas a la variabilidad en cultivos, campos y animales. Puede ayudar a aumentar el rendimiento de los cultivos y al rendimiento de los animales, reducir los costos, incluidos los de mano de obra, y optimizar los insumos del proceso. Todo esto puede ayudar a aumentar la rentabilidad. Al mismo tiempo, la agricultura de precisión puede aumentar la seguridad en el trabajo y reducir los impactos ambientales de la agricultura y las prácticas agrícolas, contribuyendo así a la sostenibilidad de la producción agrícola.”

Como puedes ver, el concepto de agricultura de precisión está estrechamente relacionado con mucho de lo que hemos hablado hasta ahora. Esta se hace realidad a través de la captura, procesado y presentación de datos que pueden ser recogidos por sensores en el propio campo o en la maquinaria (como tractores) y debidamente representados geográficamente.

Con ello, se consiguen datos relevantes, más accesibles y más fáciles de interpretar para los agricultores y demás profesionales del sector.

Definitivamente, la agricultura necesita a los GIS si quieren responder adecuadamente a las exigencias que se les plantea tanto en la actualidad, así como a las que están por venir. Si no quieres perder la ocasión de sumar tu proyecto agrícola a esta realidad, desde Geograma tenemos el equipo y las soluciones que necesita tu explotación.

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