Si eres seguidor habitual de nuestro blog, te habrás dado cuenta de que hablamos con cierta frecuencia de la utilidad que tienen los datos geográficos y los Sistemas de Información Geográfica (GIS) para la protección de nuestro entorno. De hecho, son muchos los profesionales del sector que se dedican exclusivamente a su estudio y aplicación en este ámbito. Aquí te traemos un conjunto de 7 tendencias que son fruto de su trabajo y que hemos resumido para ti.

Nuestro planeta cada vez nos pide con más énfasis ayuda para resolver la crisis climática en la que nos encontramos. En nuestras manos está aplicarle el mejor tratamiento para que vaya recuperando sus “constantes vitales” normales. Algo para lo que se han comprometido gobiernos e instituciones de casi todo el mundo.

Un compromiso que se refleja en acuerdos como el alcanzado en París en 2016, donde se marcó el objetivo de reducir la subida de la temperatura global a los 1.5ºC; o el más reciente de Glasgow (COP26), donde se acordó duplicar los fondos que lo países desarrollados aportan a los que están en vías de desarrollo para que estos tomen acciones por la sostenibilidad, entre otras medidas. También merece la pena destacar el Pacto Verde Europeo o European Green Deal.

En toda esta coyuntura se encuentran los datos geográficos como recurso clave para cumplir con los objetivos impuestos para un mundo más respetuoso con la naturaleza. Hoy te desgranamos 7 de las tendencias más actuales en su aplicación para este fin.

7 tendencias actuales para el cuidado del medio ambiente con geodatos

1.- Mapas de los principales eventos meteorológicos

Los fenómenos atmosféricos cada vez más extremos son una de las señales evidentes del calentamiento global del planeta. Por tanto, es más importante que nunca monitorizar con datos geoespaciales la metereología de nuestro entorno para estudiar el avance del cambio climático.

Dentro de las ciudades, se presta especial atención a las denominadas como islas de calor, que se generan como consecuencia de la alta concentración de gases de efecto invernadero. Así, se pueden encontrar y mapear las zonas donde haya mayores riesgos por calor y los “refugios verdes”, zonas donde la vegetación y la cercanía del agua alivian la temperatura.

Además del calor, los datos geográficos permiten hacer un seguimiento de fenómenos como inundaciones, huracanes, tormentas, olas de frío, etc. 

2.- Construir ciudades inteligentes y sostenibles

La apuesta por la Smart City también lo es por la sostenibilidad medioambiental urbana. Aquí, la información geográfica contribuye de diversas formas, entre las que nos podemos encontrar con:

3.- Usar espacios verdes como fuentes de calor

Cuando pensamos en las zonas verdes de las ciudades, lo primero que se nos suele venir a la mente es su funcionamiento como pulmones para un entorno saturado de tráfico rodado y ruido. 

Sin embargo, estos entornos urbanos también pueden ayudar a crear una ciudad más verde, siendo también lugares de los que se puede conseguir energía térmica subterránea. Unas fuentes de las que se extrae calor mediante la instalación de bombas y se canaliza hacia hogares y edificios de todo tipo.

Los parques y zonas verdes urbanas son muy apreciados en estos casos por la proximidad de la fuente energética a la zona que la demanda, haciendo el proyecto más viable económicamente.

GEOGRAMA - Sostenibilidad medioambiental con datos geográficos

4.- Mapas para el aprovechamiento de recursos eólicos y solares

Las energías renovables son la alternativa más a tener en cuenta si queremos reducir todo lo posible la huella de carbono asociada a la producción eléctrica. En este aspecto, los datos geográficos aportan información valiosa para varias acciones implicadas.

Ante todo, podemos hablar de la selección de ubicaciones para los parques solares y eólicos, considerando datos como la intensidad y las horas de radiación solar, la fuerza del viento, aspectos topográficos del entorno, presencia de zonas protegidas o pobladas en las que no se pueden ubicar y otros factores clave.

En entornos urbanos, la información geoespacial sirve para identificar los tejados con mayor potencial para instalaciones solares. Los datos de consumo energético también sirven para encontrar los mejores puntos de conexión a la red.

5.- Monitorear la salud de las cubiertas vegetales

La observación del territorio mediante imágenes tomadas por satélite es útil para conocer mejor los cambios que sufre la vegetación, la generación de biomasa, la cobertura del suelo, sus niveles de humedad, las necesidades de riego y mucho más.

Si esto lo combinamos con la aplicación de algoritmos de Inteligencia Artificial, podemos encontrarnos con soluciones que aportan una capacidad predictiva que nos pondrá ante nuestros ojos los escenarios futuros más probables, para que así podamos actuar en consecuencia y con mayor margen de respuesta.

6.- Preservar los sumideros de carbono

Dentro de estos sumideros naturales de carbono, debemos destacar el papel de las turberas. Las turberas son humedales de alto valor ecológico por su biodiversidad y por ser de los mayores depósitos de carbono del mundo, almacenando más del doble que toda la biomasa de los bosques del planeta.

Por tanto, su actividad a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero está siendo muy apreciada por los especialistas. Sin embargo, las turberas han sufrido mucho de la sobreexplotación, su drenaje y las actividades agrícolas cercanas.

Todo esto hace que los datos geográficos sirvan para vigilar su estado y la progresión de las tareas que se están llevando a cabo para su recuperación.

7.- Mapas para puntos de carga de vehículos eléctricos

La época de la movilidad eléctrica es ya una realidad. Cada vez nos encontramos con más coches eléctricos e híbridos circulando por nuestras carreteras. Esta coyuntura va a hacer que se dispare la demanda de puntos en los que poder recargar los vehículos, cuya oferta sigue siendo escasa a día de hoy.

Aquí, los datos geográficos hacen saber dónde será más conveniente ubicar estos puntos de conexión a la red eléctrica. Principalmente, estos se instalarán en barrios residenciales con una población cuyo perfil demográfico se ajuste al del usuario medio de vehículos eléctricos, en autopistas, parkings, entradas y salidas de ciudades, etc.

Tampoco se deben olvidar otras variables, como el análisis de la red eléctrica ya existente y su distribución espacial o la disponibilidad de estacionamientos suficientes en zonas residenciales, por ejemplo.

La información geográfica y los GIS han pasado en los últimos años a ser un imprescindible para la vigilancia del medio ambiente y para la toma de decisiones orientadas a su mejoría dentro de un escenario preocupante.

Es por ello que desde Geograma contamos en nuestra trayectoria con diversos proyectos enfocados a la sostenibilidad medioambiental, como la elaboración de este mapa que refleja el impacto de las acciones humanas en los mares y océanos europeos.

¿Estás interesado en nuestros servicios y soluciones en este ámbito? Tengamos un primer contacto y estudiemos cómo afrontar tu caso.