Sin datos geolocalizados no hay Smart City. Suena muy tajante, pero es una realidad. Una afirmación que vamos a justificar en las siguientes líneas. A lo largo de ellas, desde Geograma te introduciremos en el concepto de ciudad inteligente, en qué factores influye y cómo los sistemas de información geográfica y los datos geolocalizados participan en su construcción y en el bienestar de sus habitantes. 

¿Qué es una Smart City o ciudad inteligente?

Una Smart City o ciudad inteligente es un lugar donde las redes y servicios tradicionales se vuelven más eficientes gracias al uso de soluciones digitales, todo ello en beneficio de sus habitantes y empresas.

Entre las muchas definiciones que puedes encontrar de una Smart City o ciudad inteligente, esta de la Comisión Europea es una de las más concisas y claras que puedes encontrar.

Por tanto, para dar forma a una Smart City, se necesita indiscutiblemente de una serie de tecnologías habilitadoras, las cuales tienen que nutrirse de datos para poder funcionar adecuadamente. Datos de toda clase, incluidos los geolocalizados y procedentes de Sistemas de Información Geográfica o GIS.

¿Qué aspectos urbanos ayuda a mejorar la Smart City?

Para que seas consciente del valor que aporta la “smartización” de las ciudades, vamos a hacer un vistazo rápido a los aspectos tradicionales del día a día urbano a los que afecta positivamente. Entre los más destacados tenemos:

¿Cuáles son las principales inquietudes y necesidades que tienen los habitantes de una Smart City?

Buscar denominadores comunes dentro de las necesidades de los ciudadanos de una ciudad inteligente no es tarea sencilla. Por ello es de agradecer el trabajo realizado por ETSI con su informe Human Factors (HF); Smart cities and communities; Standardization for citizens and consumers.

Aquí se propone una clasificación de estas inquietudes ciudadanas que queda de la siguiente forma:

GEOGRAMA - Smart cities y GIS

¿Cómo contribuyen los datos geográficos y los GIS para satisfacer estas necesidades ciudadanas?

Para que los gestores de las Smart Cities puedan hacer frente a todas estas exigencias y a muchas otras, estos deben incluir información geolocalizada relacionada con estas.

Por ejemplo, podemos empezar con las cuestiones relacionadas con la movilidad y el transporte. Para hacer que los desplazamientos sean cortos y cómodos, los datos geográficos relacionados con los flujos de tráfico son clave, como los que aparecen en las diferentes matrices origen-destino.

Para el transporte público, se puede tener datos en tiempo real sobre el tránsito de las diferentes líneas de metro o bus.

Para la gestión de utilities, los GIS pueden mostrar un inventario detallado de las diferentes redes de suministro que agiliza su conservación y la reparación de averías y cortes.

Otro tipo de servicios, como la recogida de basuras, también es más eficiente con datos geográficos. Por ejemplo, con información en tiempo real de los niveles de llenado de los contenedores que permita optimizar las rutas y las frecuencias de paso de los camiones.

Por supuesto, los ciudadanos valoran mucho sentirse protegidos. Los gobernantes de Smart Cities tienen datos relacionados con la criminalidad de los barrios, así como los ligados a una mejor gestión de las emergencias de todo tipo (sanitarias, criminales, incendios, terremotos…).

Anteriormente hemos hablado de la preocupación por la accesibilidad de personas discapacitadas. Para conocer los puntos negros de la ciudad en este aspecto, tecnologías como Mobile Mapping permiten realizar inventarios de barreras arquitectónicas.

Pero aquí no sólo debemos tener en consideración a los ciudadanos particulares, sino también a las empresas que se establecen en la ciudad. Estas pueden acceder a datos abiertos relacionados de alguna forma con su actividad. Permitiéndoles, entre otras alternativas, escoger las mejores ubicaciones para el éxito de sus negocios. Como muestra, tenemos este visor geográfico donde se muestra el suelo industrial disponible en Álava.

También debemos extender estas aplicaciones a los turistas y visitantes. No es un asunto menor, puesto que el turismo es uno de los principales motores económicos de muchas Smart Cities. Para ayudarles a que su experiencia sea lo más satisfactoria posible, existen portales con información plasmada en mapas sobre las principales atracciones turísticas, transporte, museos, centros culturales y de ocio, restaurantes, etc. Un ejemplo de ello es el caso de Geobilbao.

Como puedes ver, una ciudad inteligente no sería tal si no saca provecho de los datos geográficos y de los GIS. Las aplicaciones que acabas de leer conforman sólo una muestra de sus aportaciones, pero seguro que puedes descubrir muchas más.

Tu ciudad no debería quedarse rezagada en su crecimiento hacia la Smart City. Por ello, desde Geograma queremos ayudarte a recibir el impulso necesario para estar a la vanguardia de este cambio imprescindible. Únicamente tienes que entrar en contacto con nuestro equipo y contarnos tus inquietudes. ¡Es el momento!